Aprendí a echar de menos. Aprendí lo que es irse a dormir
temprano por querer cumplir un sueño. Aprendí lo que es el miedo de perder a
alguien, y lo que hay después. De llorar ya sabía, pero aprendí que hay algo
peor que eso, el silencio. Aprendí a sonreír incluso cuando no había motivos.
Aprendí la gran diferencia entre lo que es querer y fundir. Me caí mínimo una
vez al mes desde Enero hasta Diciembre, pero aprendí a levantarme y a seguir
subiendo la montaña. Aprendí que el mundo jamás se pararía porque alguien
estuviera mal. Pensé que jamás volvería a confiar en nadie pero conocí a
personas increíbles, y aprendí a volver a confiar. Pensé que no sería capaz de
volver a escuchar su canción sin romper a llorar, pero aprendí a hacer eso. Ahí
fue cuando aprendí a seguir adelante con todo lo que me propusiera, y a
reconstruir el camino. A hacerme fuerte. Aprendí que quemar papeles con viejos
te quiero no ayudaba a borrar todas las imágenes que tenía en mi cabeza.
Aprendí que las cosas no siempre salen como queremos. Aprendí que los para
siempre no se cumplen. Mejor un hasta nunca. Aprendí que no hay gente mala,
simplemente es gente con ganas de hundirte. Aprendí a disfrutar de las pequeñas
cosas, como un helado en Menorca. Aprendí que las amigas de verdad siguen ahí
siempre. Aprendí a dar las gracias. Gracias 2013 por enseñarme tantas cosas y
presentarme tanta gente increíble. Pero hay algo que sigo sin entender... ¿Por
qué hay tanta gente diciendo "El próximo año será mejor" si aún no ha
acabado este? Muchos de ellos solo lo intentaron un par de veces. Hay otros que
fueron más optimistas y lo intentaron durante un par de meses pero se
rindieron, y dieron la típica excusa "Este no es mi año". ¿Por qué
esperar hasta el próximo año para hacer algo (que quizás es difícil) pero solo
necesite unos pocos intentos más? Si cada año nos da 365 oportunidades nuevas
(incluso hay años que nos dan un día más), y por el simple hecho de haberse
equivocado una, siete o trece veces intentando algo que saben que vale la pena
luchar, desperdician las otras 300 oportunidades que tienen. Una vez me dijeron
que no hay años malos ni buenos, que son una simple forma de medir el tiempo,
un simple número. Todo forma parte de la vida, como diría él, son cosas que
pasan y no tienes que arrepentirte de ellas, si las hiciste fue porque tú en
ese momento querías hacerlas. ¿No sabes cuándo va a ser tu año? Yo si lo sé,
será el año en que dejes de dejárselo todo a la suerte, o al "lo intentaré",
ya que las cosas no se intentan, se hacen o no. Y plantearte no solo una meta
sino algo mucho más grande, un sueño. Incluso un proyecto muy bien estructurado
de lo que eres, de lo que tienes, de lo que deseas ser, pero sobre todo...
¿Cómo piensas hacer todo eso que te has propuesto ser? Desde hoy, hay 365 días
para poder lograr metas y sueños importantes en nuestras vidas. Pero mientras,
hay mucho camino por recorrer, muchos sacrificios por hacer, muchas personas a
las que escuchar. Nada es imposible. Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.
Pd: 2014 prepárate porque mis intenciones
no son exactamente buenas. V;
